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¿Cómo superar una separación de pareja? Recuperarte y reconstruir tu vida

18 ago
8 min de lectura

Persona adulta reflexionando después de una separación de pareja mientras comienza un proceso de recuperación emocional y reconstrucción personal.

Una separación de pareja puede sentirse como si de pronto la vida que se conocía dejara de existir. No solamente se pierde a la persona con quien se compartía un vínculo amoroso; también pueden cambiar los proyectos, las rutinas, las amistades, las celebraciones familiares y hasta la manera en que una persona se piensa a sí misma.


En mi experiencia como terapeuta, he observado que después de una separación aparecen con frecuencia tristeza, enojo, culpa y negación. Pero quizá una de las experiencias más difíciles es aprender nuevamente a estar sin la pareja. Durante un tiempo se ha pensado en dos y, de pronto, toca descubrir cómo volver a ser una sola persona.


Por eso, ante la pregunta “¿puede recuperarse una persona después de una separación?”, mi respuesta es sí. Sin embargo, superar una separación no significa olvidar a la expareja ni hacer como si la relación nunca hubiera existido. Significa reconstruirse, reencontrarse con la propia individualidad y volver a reconocerse como una persona capaz de elegir con quién quiere compartir su vida.


¿Qué pasa emocionalmente después de una separación de pareja?

Cada persona vive la separación de una manera diferente. También influye cuánto tiempo duró la relación y cómo ocurrió la ruptura.


Quien es dejado puede quedarse atrapado intentando comprender qué sucedió. Esto puede ser todavía más doloroso cuando hasta ese momento se consideraba que la relación era estable. Aparecen preguntas como: “¿En qué momento dejó de amarme?”, “¿Qué hice mal?” o “¿Qué pude haber hecho para que se quedara?”


También están los miedos relacionados con el futuro: pensar que ya no será posible tener una nueva vida, que no se será capaz de conservar otra relación o que nunca llegará una nueva pareja.


Pero una separación no debería vivirse necesariamente como un fracaso. Puede convertirse en una oportunidad para conocerse más y obtener un aprendizaje de la relación que terminó.

En una ruptura no solamente se pierde una pareja

Cuando acompaño a una persona después de una separación, una de las primeras cosas que considero importante conocer es la historia de la relación.


Necesitamos saber cómo se construyó ese vínculo, cuándo comenzó a existir un distanciamiento, cuál fue el detonante que llevó a la decisión de separarse, si había conciencia de que estaban atravesando una crisis y si los conflictos habían sido abordados. En algunas relaciones, también es necesario comprender qué ocurrió después de una infidelidad y cómo afectó la confianza.


También es importante preguntarnos: ¿qué se perdió con la ruptura?

Muchas veces la respuesta no es únicamente “perdí a mi pareja”.


Se perdieron proyectos que se habían construido juntos, la manera de compartir los gastos, las actividades sociales, las fiestas familiares y de amigos, Navidad, Año Nuevo, cumpleaños y otras fechas importantes. Incluso puede existir incertidumbre respecto a las amistades: cuáles permanecerán y cuáles estaban vinculadas principalmente con la expareja.


Todo esto forma parte de la pérdida y necesita ser reconocido.


Cómo reconstruir tu identidad después de una separación


Persona retomando actividades y espacios propios para reconstruir su identidad después de una ruptura de pareja.

Uno de los aspectos que considero fundamentales después de una separación es reconstruir la identidad.


He observado que muchas personas, mientras están en pareja, van dejando de ser ellas mismas para complacer al otro. Colocan prácticamente todo en la relación y olvidan que una pareja está formada por dos personas individuales y, además, por el vínculo que construyen juntos.


Estar en pareja no debería significar desaparecer como individuo. Por eso, después de una separación puede ser necesario comenzar a explorar nuevamente quién soy, qué me gusta, qué quiero hacer y qué cosas dejé de lado durante la relación.


No necesariamente se empieza con grandes cambios. A veces el proceso comienza con algo tan sencillo como salir a caminar, escuchar una música que hacía mucho tiempo no se escuchaba o recuperar una actividad que se había abandonado.

Son pequeños encuentros con uno mismo.


Un caso que recuerdo en consulta

Recuerdo el caso de una mujer que había vivido una relación de 12 años. Ella decía que había sido muy feliz durante todo ese tiempo. Sin embargo, un día su pareja le comunicó que ya no la amaba como antes y que quería separarse.


Para ella fue muy fuerte. No encontraba qué había hecho mal para que una relación que consideraba feliz llegara a ese punto. Se preguntaba constantemente en qué momento él había dejado de amarla.


Al inicio del proceso aparecieron mucha culpa, desesperación y ambivalencia. También estaba preocupada por algo que puede parecer sencillo, pero que para ella representaba una enorme dificultad: ¿cómo iba a comunicarles la separación a sus padres?


Al revisar su historia, encontramos algo importante.


Antes incluso de vivir juntos, ella había comenzado a dejar amistades porque a él no le gustaban. Poco a poco dejó de ser aquella persona espontánea que había sido. Casi todas las actividades sociales las realizaban juntos. También identificaba que dentro de la relación había dejado de recibir palabras bonitas y que, en ocasiones, escuchaba que su pareja sí tenía ese tipo de expresiones con mujeres con las que trabajaba.


Trabajamos entonces con su historia antes de la relación. ¿Qué le gustaba? ¿Qué hacía? ¿Qué había dejado de hacer?


Comenzó a recuperar espacios propios. Se acercó nuevamente a compañeros de trabajo, salió a tomar un café y buscó actividades recreativas que pudieran funcionar para ella.


Lo más importante que observé fue un cambio en la manera en que se miraba.

Pasó de verse como una mujer que se culpaba por aquello que, según ella, había hecho mal para que su pareja se fuera, a reconocerse como una mujer que todavía tenía mucho por construir y mucho por conocer de sí misma.


Y, especialmente, comenzó a buscar nuevamente su dignidad.


Cómo manejar la culpa después de una ruptura

Después de una separación es muy común pensar: “Si hubiera hecho más, quizá se habría quedado”.


Pero una separación no significa automáticamente que alguien haya fracasado.


Aquí considero necesario cuestionar algunas ideas del amor romántico que hemos aprendido. Por ejemplo, la idea de que necesitamos encontrar a nuestra “media naranja”, como si cada persona estuviera incompleta y necesitara otra mitad para poder estar completa.


También está la creencia de que “si me dejan es porque no hice lo suficiente para que se quedaran”. Desde ahí, una persona puede comenzar a sacrificarlo todo para conseguir que la otra la valore y decida permanecer, incluso dejando de escuchar sus propios deseos y límites. Y es precisamente ahí donde puede comenzar a perderse a sí misma


Otra creencia es que “el amor lo puede todo”. No siempre.


El amor no debería ser una razón para dejar de sentirse visto, querido, apreciado o valorado. Cuestionar estas creencias también forma parte de la recuperación.

La culpa necesita moverse para que la persona no quede atrapada en ella.


¿Qué dificulta superar una separación?

Hay conductas que pueden mantener a una persona vinculada a alguien que ya no quiere compartir su vida con ella.


Una de ellas es revisar constantemente las redes sociales de la expareja. También puede aparecer el aislamiento: dejar de salir por miedo a las críticas sociales o porque toda la atención está puesta en lo ocurrido.


Otra conducta frecuente es buscar rápidamente una nueva pareja para intentar olvidar el dolor.


Sin embargo, entrar inmediatamente en otra relación no necesariamente significa que la persona haya recuperado su bienestar. A veces simplemente está intentando no sentir el vacío.


Por eso considero importante darse un tiempo para reencontrarse.


Recuperarse de una separación no significa dejar de sentir

Hay una diferencia importante entre seguir sintiendo tristeza y permanecer atrapado en el sufrimiento.


Una persona comienza a recuperarse cuando puede volver a conectar con su individualidad y con sus espacios sociales. Las emociones continúan apareciendo, pero ya no ocupan todo su día. Llegan, pueden sentirse y después se van.

También comienza a cuidarse nuevamente.


Algo tan sencillo como ponerse bonita para sí misma puede representar un cambio profundo: ya no se arregla para que alguien más la mire, sino porque vuelve a disfrutar de mirarse y sentirse bien consigo misma.


La recuperación tiene que ver con volver a ocupar un lugar importante en la propia vida.

¿Cuándo buscar ayuda profesional después de una separación?

No todas las separaciones requieren necesariamente terapia. El proceso puede ser doloroso y, aun así, formar parte de una experiencia que la persona pueda atravesar con sus propios recursos y redes de apoyo.


Sin embargo, desde mi experiencia, cuando ha pasado más de un año y la persona continúa viviendo desde el sufrimiento, cuando el dolor y las emociones siguen ocupando prácticamente todo su espacio, considero importante buscar apoyo profesional.


La terapia puede ayudar a revisar la historia de la relación, comprender cómo se fue construyendo el vínculo, identificar aquello que se perdió y, sobre todo, acompañar a la persona en la reconstrucción de su propia identidad.


¿Cuándo es buen momento para volver a tener pareja después de una ruptura?

No existe un tiempo exacto que funcione para todas las personas.


Hay quienes comienzan a elaborar la pérdida desde mucho antes de que la separación ocurra. Tal vez llevaban tiempo viviendo un distanciamiento dentro de la relación y, cuando finalmente llega la ruptura, el proceso de soltar puede resultar menos complicado.


Por eso, más que preguntarnos “¿cuánto tiempo debo esperar para tener otra pareja?”, considero más importante preguntarnos desde dónde queremos comenzar una nueva relación.


Es recomendable darse un espacio para reencontrarse, descubrir nuevamente los propios gustos y reconocer cuáles son nuestros límites saludables.


No se trata de permanecer solos por obligación. Se trata de que, cuando llegue una nueva persona, podamos compartir nuestra vida desde la elección y no desde la necesidad de llenar el espacio que dejó alguien más.


Entonces, ¿se puede superar una separación de pareja?


Persona recuperando autonomía y bienestar emocional durante el proceso de superar una separación de pareja.

Sí. Pero para mí, recuperarse de una separación no significa regresar a quien se era antes de la relación. Significa conocerse nuevamente a partir de lo vivido.


Una separación puede mostrar cuánto dejamos de lado por complacer, cuánto colocamos en la relación, qué límites no establecimos y qué cosas de nosotros mismos dejamos de escuchar.


El objetivo no debería ser demostrarle a la expareja que podemos vivir sin ella. El objetivo es mucho más profundo: volver a elegirnos.

Volver a salir. Recuperar amistades. Escuchar nuestra música. Descubrir nuevos gustos. Cuidarnos. Ponernos bonitas o bonitos para nosotros mismos. Reconocer nuestros límites. Recuperar nuestra dignidad.


Y entender que una pareja puede formar parte de nuestra vida sin convertirse en nuestra totalidad.


Después de una separación quizá no se trata de preguntarnos “¿cómo hago para volver a ser quien era?”, sino de comenzar a descubrir quién quiero ser ahora.


Preguntas frecuentes sobre cómo superar una separación

¿Cuánto tiempo tarda una persona en superar una separación?

No existe un tiempo exacto. Influyen la duración y la historia de la relación, la manera en que ocurrió la ruptura, cuánto de la propia vida estaba construido alrededor de la pareja y los recursos personales y sociales con los que se cuenta.


¿Es normal seguir queriendo a mi expareja después de terminar?

Sí. Recuperarse no exige dejar de sentir de un día para otro. Se puede extrañar, sentir tristeza o conservar cariño y, al mismo tiempo, comenzar a reconstruir una vida propia.


¿Cómo dejar de pensar en mi expareja?

Más que intentar obligarse a no pensar, suele ser importante ir recuperando espacios que no estén organizados alrededor de la relación: amistades, actividades, intereses, rutinas y momentos de autocuidado. Poco a poco, la ruptura deja de ocupar todo el espacio.


¿Revisar las redes sociales de mi expareja dificulta superar la ruptura?

Puede hacerlo cuando se convierte en una manera constante de permanecer pendiente de su vida, buscar explicaciones o mantener activo el vínculo. Si notas que cada revisión vuelve a colocarte en el mismo sufrimiento, puede ser importante poner límites a ese hábito.


¿Está mal comenzar otra relación poco después de una separación?

No existe una regla universal sobre cuánto tiempo hay que esperar. Más que el número de semanas o meses, importa preguntarse desde dónde nace esa nueva relación: desde el deseo de compartir o desde la urgencia de llenar el vacío que dejó la pareja anterior.


¿Cuándo debería buscar terapia después de una separación?

Puede ser útil buscar apoyo cuando sientes que el dolor sigue ocupando prácticamente toda tu vida, te cuesta recuperar tus actividades, tus relaciones o tu sentido de identidad, o cuando pasa el tiempo y continúas viviendo principalmente desde el sufrimiento. La terapia puede ayudarte a comprender lo ocurrido y acompañarte en el proceso de reconstruirte.


Escrito originalmente por Connie Salinas y revisado por la Dra. Lorena Olvera.

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