Cómo reconstruir la confianza tras una infidelidad
- Ana Laura Gracida

- 7 abr
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 13 abr
Una guía desde la terapia de pareja basada en evidencia
Introducción

La infidelidad puede romper la confianza en una relación de forma profunda. Sin embargo, muchas personas se preguntan si es posible reconstruir la relación después de una infidelidad y cómo hacerlo de manera saludable.
Desde mi experiencia como terapeuta de pareja, reducir la infidelidad a una sola causa o entenderla como el “fin automático” de la relación limita profundamente las posibilidades de comprensión y reconstrucción.
Desde un enfoque integrativo basado en el trabajo de John Gottman y Esther Perel, la infidelidad no es un evento unidimensional, sino un fenómeno complejo que, aunque doloroso, también puede convertirse en una oportunidad para mirar de frente lo que estaba ocurriendo —y no se estaba nombrando— dentro de la relación.
En muchas ocasiones, estos conflictos tienen que ver con diferencias profundas en valores, expectativas o formas de entender el vínculo. Por ejemplo, en parejas con contextos culturales distintos, estos choques pueden intensificarse, especialmente cuando no se han explorado las diferencias culturales en la pareja y cómo abordarlas.
¿Cómo reconstruir la confianza tras una infidelidad?
Reconstruir la confianza tras una infidelidad no es un proceso lineal, pero sí hay elementos clave que suelen estar presentes en las parejas que logran superarlo:
Reconocer el daño sin minimizarlo
Abrir un diálogo honesto y sostenido
Comprender lo ocurrido sin justificarlo
Procesar el impacto emocional individual
Construir nuevas bases en la relación
Este proceso requiere tiempo, consistencia y, en muchos casos, acompañamiento desde la terapia de pareja.
Lo que la mayoría de los consejos sobre infidelidad hacen mal
Uno de los errores más comunes al intentar superar una infidelidad es convertir la conversación en una especie de interrogatorio:
Buscar detalles como si se tratara de una investigación
Invadir la privacidad para “recuperar el control”
Promover la venganza como forma de equilibrio emocional
Asumir que la infidelidad tiene una sola causa
Lejos de ayudar, estas estrategias suelen intensificar la herida, aumentar la desconfianza y bloquear la posibilidad de reconstruir la confianza en pareja.
El impacto emocional de la infidelidad
Superar una infidelidad implica atravesar un proceso emocional complejo para ambas partes.
En la persona que fue traicionada
Herida profunda asociada a la confirmación de miedos
Pensamientos intrusivos y estados de hipervigilancia
Rabia, deseos de venganza o paranoia
Vergüenza y cuestionamiento personal
En la persona que fue infiel
Culpa constante
Dificultad para sostener el dolor del otro
Tendencia a evitar o minimizar
Reto de asumir responsabilidad sin evasión
Como plantea Esther Perel, la infidelidad nos invita a repensar la relación en su totalidad, no solo el evento.
Un mapa posible para recuperar la confianza en pareja
Aunque cada proceso es único, en la práctica clínica suelen aparecer momentos clave para reconstruir la confianza tras una infidelidad:

1. Reconocimiento del evento
Nombrar la infidelidad sin minimizarla ni evadirla.
2. Abrir la conversación
Ir más allá de la confesión y permitir un diálogo significativo.
3. Hacer preguntas para comprender, no para castigar
¿Qué significó para ti la infidelidad?
¿Por qué ocurrió en ese momento?
¿Qué quieres que sepa sobre lo que pasó?
4. Trabajo individual
Procesar el impacto, resignificar la identidad y trabajar la vergüenza.
5. Duelo
De la relación tal como era
De las versiones de sí mismos dentro de esa relación
6. Terapia de pareja
Reconstruir la relación desde nuevas bases, no desde la ilusión de “volver a como antes”.
¿Es posible superar una infidelidad?
Sí, es posible superar una infidelidad, pero no todas las parejas lo logran ni todas deberían hacerlo.
Más que “volver a lo que había antes”, el proceso implica construir una nueva relación, con mayor conciencia, comunicación y responsabilidad emocional.
Qué hacen las parejas que logran reconstruir la confianza
En mi experiencia, las parejas que logran recuperar la confianza en pareja suelen:
Comunicar emociones de forma clara y honesta
Pedir lo que necesitan sin atacar
Crear espacios intencionales de conexión
Generar micro-momentos cotidianos de vínculo
Compartir sus procesos individuales
La confianza no se reconstruye con grandes promesas, sino con pequeñas acciones consistentes.
De hecho, muchos de estos comportamientos forman parte de lo que, desde la terapia de pareja, entendemos como los pilares de una relación sana y duradera, como se desarrolla al hablar de cómo construir una relación duradera desde la terapia de pareja.
Herramientas de terapia de pareja que sí ayudan
Desde el enfoque de John Gottman, algunas prácticas clave para superar una infidelidad son:

Planteamiento suave:
“Me he sentido sola últimamente y me gustaría pasar más tiempo contigo”
Escucha activa:
“Lo que entiendo es que…”
“¿Eso te hizo sentir…?”
Validación emocional:
“Entiendo que eso te dolió”
Reparaciones:
“No quiero pelear contigo”
“¿Podemos empezar otra vez?”
Time-out consciente:
Pausar para regularse, no para evadir
Rituales de conexión:
Conversaciones diarias, contacto físico, interés genuino
Cuándo no es recomendable continuar la relación
No todas las relaciones pueden —ni deben— reconstruirse tras una infidelidad.
Algunas condiciones indispensables:
Responsabilidad real por parte de quien fue infiel
Disposición de ambas partes para trabajar
Ruptura del vínculo con la tercera persona
Ausencia de violencia en la relación
Sin estos elementos, intentar reconstruir puede profundizar el daño en lugar de repararlo.
Una reflexión final
La infidelidad es una experiencia profundamente dolorosa, pero también compleja. No tiene una sola causa ni una única forma de abordarse.
Nos confronta con la posibilidad de mirar no solo la relación, sino a nosotros mismos dentro de ella.
Nos invita a:
reconocernos
cuestionarnos
reencontrarnos
Y, sobre todo, a reconstruir la confianza primero en nosotros mismos, para después —si así lo decidimos— abrir la posibilidad de confiar en el otro.
En este camino, muchas personas descubren que no solo se trata de entender lo que ocurrió, sino de aprender nuevas formas de relacionarse, comunicarse y conectar, algo que puede explorarse con mayor profundidad dentro de un espacio terapéutico. Si este proceso se acompaña desde la terapia de pareja, no tiene que ser un camino solitario.


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